UNA SOLUCIÓN: llenemos nuestras calles de BAILE, COLORES, MÚSICA, AMOR y DIVERSIDAD.
Una serie fotográfica de David M. Grossman.
(Foto generada por IA)
Nuestras calles están en serios problemas. Las ciudades, suelen tener mala fama debido a una combinación de deterioro urbano visible, alta concentración de delincuencia y abandono sistémico de la infraestructura. Por la noche, a veces se tiene miedo de salir, pasear al perro, dar un paseo o simplemente de tomar aire fresco. Cuando una calle o un barrio se percibe como caótico o descuidado, tanto los forasteros como los residentes lo tachan rápidamente de peligroso.
Nuestras calles están en serios problemas. Los altos índices de delitos visibles como robos, vandalismo y la venta de drogas al aire libre deterioran rápidamente la imagen pública de una calle. La presencia de personas ebrias, vagabundos y comportamientos impredecibles genera una sensación de vulnerabilidad e incomodidad entre los peatones. La acumulación de basura y las aceras sucias indican que la comunidad o el municipio han abandonado el mantenimiento.
Nuestras calles están sumidas en el caos. Agitadores enmascarados, vestidos con camisas negras o marrones, vuelven a recorrer las calles, a menudo portando banderas anticuadas y coreando consignas dudosas. Se trata de militantes políticos uniformados que intentan asustar e intimidar a sus oponentes o a transeúntes inocentes.






