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Editorial - La codicia es una enfermedad

Jan Nicolaas Kind – Brasil

La codicia es una enfermedad

La codicia es actualmente la enfermedad más devastadora del mundo. El virus de la codicia ha infectado completamente nuestro comportamiento y, más lamentablemente, nuestro pensamiento. La codicia ha influido en nuestra forma de relacionarnos con los demás, con el medio ambiente, la política, la educación, la religión y nuestra conducta sexual. Los seres humanos están incluso dispuestos a entrar en guerra por la codicia; nos ha convertido en unos seres terrenales corruptos.

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En la mayoría de los diccionarios la codicia se define así: un deseo intenso y egoísta de poseer algo, especialmente riqueza, poder, alimentos, u otras posesiones.

En un sitio web que no mencionaba el nombre del autor, encontré esta cita:

"El dinero y la codicia son fuerzas poderosas que se convierten en influencias corruptoras de las personas y su entorno. Al equiparar el dinero con el poder, se considera que los ricos tienen más poder, lo que les da más autoridad sobre los pobres. Eso crea una separación en las diferentes clases socioeconómicas, lo que en última instancia crea desigualdad en una comunidad. Por esto, la codicia entra en juego, causando el caos, mientras estalla la violencia para que la persona obtenga lo que quiere. La corrupción significa que los que tienen mayor autoridad son capaces de abusar de su poder y salir indemnes".

La codicia es uno de los siete defectos básicos del carácter o rasgos "oscuros" de la personalidad. Todos tenemos un potencial para las tendencias codiciosas, pero en las personas que tienen un gran miedo de pasar escasez, la codicia puede llegar a ser abrumadora.

 

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Los siete defectos

Se puede estar completamente obsesionado por buscar lo que "se necesita", tratando siempre de adquirir aquella cosa en especial que acabará por eliminar ese sentimiento tan profundamente arraigado de no tener nunca suficiente. Esa cosa en especial podría ser dinero, poder, sexo, comida, atención, conocimiento... cualquier cosa. Podría ser algo concreto o abstracto, real o simbólico. Pero será algo muy específico que absorbe del todo ese compuesto de necesidad y codicia. Una vez que eso sucede, la vida se convertirá en una campaña interminable de adquisiciones del mayor número posible de cosas.

No se me ocurre una mejor descripción. ¡Debería preocuparnos a todos! Si vamos un paso más allá, podemos observar que los que lo han hecho invariablemente eliminan a los que no lo hacen. Los políticos codiciosos, alegando sus conocimientos, engañan con falsas promesas a los que no los tienen. Los todopoderosos mercados de valores son totalmente decisivos. No se puede negar que son unos pocos de la franja superior los que controlan la gran mayoría de la población mundial: la desigualdad de la A a la Z. Cuando echamos una mirada retrospectiva a nuestra historia relativamente reciente, digamos en los últimos 2000 años, debemos concluir que, a pesar de todos nuestros avances técnicos y materiales, nos seguimos comportando como un grupo de tontos egoístas, no mucho mejores que los neandertales que supuestamente nos han precedido.

Nuestra canica azul llamada Planeta Tierra se ha convertido en una aldea global. Somos los aldeanos que parecen preferir una vida de rivalidad tribal, dibujando divisiones surrealistas llamadas fronteras, en lugar de entender que las líneas que dibujamos en realidad no existen. Cuando los astronautas realizan un viaje al espacio y orbitan el planeta, no pueden ver las fronteras; no hay evidencia física de ninguna división real. Hacemos esas divisiones porque somos codiciosos: esta es mi tierra, no la tuya; esta es mi religión, no la tuya; esta es mi convicción, obviamente mejor que la tuya; esta es mi inteligencia, superior a la tuya.

Me parece siempre asombroso no haber aprendido gran cosa de nuestro pasado, mientras que las mismas situaciones dolorosas se van repitiendo una y otra vez. Ya he mencionado nuestra historia reciente, pero ¿qué pasa con la historia que se remonta a 10,000 o 20,000 años? Señalo este punto para demostrar que, por ser tan codiciosos, hemos perdido la pista de quiénes somos en realidad. Podríamos hacernos una simple pregunta: "¿Cuál era nuestro estado de conciencia antes de equivocarnos y empezar a trazar líneas?" Hace 20,000 años las regiones o países que conocemos actualmente no existían. Los antiguos ancestros de los holandeses no vivían en lo que hoy llamamos los Países Bajos. Los ancestros de los franceses, los alemanes y los ingleses no vivían en Francia, Alemania o Inglaterra. Lo más probable es que esos antepasados ​​se originasen en otras partes de lo que hoy llamamos Europa, Asia o África, por no hablar de los llamados continentes más nuevos de las Américas, o la región de Oceanía. Los pueblos que vivieron en la Atlántida o la Lemuria, y aquí estamos hablando de una historia que se remonta mucho más atrás, se trasladaron a otras zonas del Planeta cuando la tierra en la que habían vivido desde hacía cientos de miles de años, se fue hundiendo lentamente.

Entonces, si nos fijamos bien, durante los períodos que pasamos en este plano, somos emigrantes eternos, y nos vamos trasladando de un lugar a otro. Puede que nos establezcamos en algún lugar por un período más largo, digamos un par de miles de años, pero después de eso, y a menudo por múltiples razones, seguimos adelante, tal como hemos estado haciendo durante eones.

Por nuestra profunda posesividad o codicia, (y esta última es definitivamente una enfermedad mental), creemos ser los dueños de la tierra donde vivimos temporalmente. Para que los que se han adueñado de las tierras se conviertan en "propietarios", muchos de los pueblos indígenas que ya están allí son expulsados ​​o asesinados para dejar sitio a los llamados "nuevos propietarios".

Como representantes de la Vida Una nosotros no somos dueños de nada. Al contrario, somos nosotros los que pertenecemos al territorio de la Madre Tierra. Somos una parte integral de Ella. En consecuencia, es totalmente estúpido y contrario a las Leyes que rigen la Naturaleza erigir barreras o, por miedo, construir murallas para mantener fuera a los "otros". Otros que como tantos, desde que empezamos a caminar por el Planeta, están huyendo de lo que sea, en busca de un futuro mejor, de un entorno más decente y justo y de una libertad total.

¡Las murallas nunca han aportado soluciones duraderas! Alrededor del año 122 dC, los romanos comenzaron a construir el Muro de Adriano. Era una fortificación de defensa construida para "proteger" la provincia romana de Britania de las invasiones de los "bárbaros", de lo que ahora llamamos Escocia. Pero eso no funcionó muy bien. La Gran Muralla de China fue construida para proteger a los chinos de las incursiones del norte. Se consiguió hasta cierto punto, hasta que los mongoles en 1211 simplemente rodearon los muros e invadieron partes de China, infligiendo una terrible derrota al emperador chino y sus ejércitos. Todos sabemos lo que sucedió con el Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. Aquella horrible construcción, que duró 28 años, fue construida no para mantener a las personas "fuera", sino para mantenerlas "dentro". Los muros de protección que los israelíes construyeron durante la Segunda Intifada para defender a Israel del peligro del levantamiento palestino podrían haber reducido el número de atentados suicidas en suelo israelí, pero hasta ahora han obstaculizado seriamente el tan necesario proceso de paz. Las barreras pueden incluso empeorar las cosas. Cuando se construye un muro y se pospone una solución permanente, sus constructores corren el riesgo de que una solución temporal empeore el problema que se pretendía solucionar. Incluso se corre el riesgo de una mayor perturbación en las conexiones entre comunidades fronterizas y aumente la destrucción medio ambiental.

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La Gran Barrera de Coral... antes de que una gran parte fuera "blanqueada".

Dado que, teosóficamente, sabemos que todos estamos interconectados, la mentalidad artificial de separación “basada en la codicia" sirve para obstaculizar nuestro crecimiento. La codicia no puede unirnos ni lo va a hacer. Pero sí que causará guerras, hambre, disturbios y corrupción. Y acabará por destruir nuestro medio ambiente. Mirad lo que está sucediendo con la Gran Barrera de Coral de la costa noreste de Queensland, Australia: destrucción ecológica por la codicia política. (1) Pero no es por eso que, como especie, estamos aquí. Indudablemente, existe otro propósito para nuestro ser, especialmente si pensáis en esa profunda interconectividad. A pesar de nuestras nociones engañosas y destructivas de separación, literalmente estamos respirando lo mismo que respiraban Leonardo da Vinci, Jesús, Gandhi y Buda.

Claramente ya es hora de eliminar la codicia. Necesitamos estar dispuestos a compartir cosas con los demás, aunque sea sólo un poco. El dinero no debería controlar nuestra vida. Necesitamos controlar nuestros deseos, contar nuestras bendiciones, disfrutar de lo que hacemos y seguir siempre nuestra pasión. Lo más importante es que todos debemos llevar a la práctica el Primer objetivo de nuestra Sociedad, dándonos cuenta de que se debe formar un NÚCLEO de Fraternidad Universal. HPB lo dejó muy claro. (2) Un Núcleo que sea capaz de servir de ejemplo adecuado.

Me sentí profundamente conmovido cuando una amiga mía de Atenas, Grecia, me contó que ella y su esposo habían decidido adoptar a una joven refugiada, procedente de una región sombría y muy conflictiva. La niña no solo había perdido a su familia, sino que también había presenciado la decapitación de su madre por parte de unos fanáticos religiosos locales. La traumatizada niña había desembarcado en las costas griegas como refugiada en un barco y fue acogida por dos personas afectuosas que, a pesar de los graves problemas económicos que afronta Grecia, estuvieron dispuestas a abrirle el corazón y sus puertas, ofreciéndole un merecido y brillante futuro.

En un mundo lleno de tanto sufrimiento y dolor es esencial irradiar amabilidad, compartir y mostrar compasión, apartando la codicia de nuestras vidas para siempre. Por esto, hay que DAR EJEMPLO.

Notas:

(1) ¿Le interesa lo que está sucediendo con la Gran Barrera de Coral? Haga clic aquí:

https://www.ft.com/content/fd8899c2-6267-11e8-90c2-9563a0613e56

(2) De: Promulgación de la Teosofía. Este extracto es de un discurso que hizo William Judge en Londres, en la clausura de la convención europea de la ST, el 15 de julio de 1892.

Anteriormente había sido publicado en Theosophy Forward, en un artículo titulado " ¿Es un Núcleo algo elitista?".

Enlace: http://www.theosophyforward.com/articles/the-society/1947-editorial-is-a-nucleus-elitist

William Q. Judge refiriéndose a una conversación que tuvo con HPB:

Una vez, en Londres, le pregunté cuál era la posibilidad de atraer gente a la Sociedad en vista de la enorme desproporción que había entre el número de miembros y los millones de ciudadanos europeos y americanos que ni la conocían ni les interesaba. Recostándose en la silla en la que estaba sentada frente a su escritorio, dijo:

“Cuando consideras y recuerdas aquellos días de 1875 y los posteriores, en los que no se podía encontrar a nadie que mostrara interés por estas ideas, y ahora ves la amplia influencia que han tenido las ideas teosóficas, en sus distintas presentaciones, no nos podemos quejar. No estamos trabajando simplemente para que las personas se definan como teósofos, sino para que las doctrinas que promulgamos puedan influir y fermentar en todas las mentes de este siglo. Esto solo lo pueden lograr un pequeño grupo de trabajadores serios, que trabajen sin esperar recompensa humana ni reconocimiento terrenal, pero que, apoyados y sostenidos por la creencia en esa Fraternidad Universal de la cual nuestros Maestros forman parte, trabajen de manera constante y fiel, para comprender y presentar las doctrinas de la vida y el deber que se nos han transmitido desde tiempos inmemoriales. Es indudable que algunas personas entregadas se esforzaran por mantener ese Núcleo vivo. No se os encargó fundar y realizar una Fraternidad Universal, sino formar el núcleo para constituirla; porque solamente cuando se forma un Núcleo se puede comenzar a construir encima algo que, en los años futuros, por lejano que sea, acabará por constituir ese cuerpo que ya nos imaginamos.”

(Cursiva, subrayado y negrita del editor).

Link to English version:

https://www.theosophyforward.com/articles/the-society/2429-editorial-greed-is-a-disease 

 

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