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Teosofía en el mundo de hoy

John Vorstermans – Nueva Zelanda


Nuestro mundo de hoy

La teosofía no es algo nuevo en el mundo. Se dice que han existido siempre entre nosotros los que buscan la sabiduría divina o teosofía. Sin embargo, la historia muestra que el término Teosofía ya fue usado, al menos a partir del siglo III, por Ammonio Saccas y Plotino, que fundaron la escuela Alejandrina del Neoplatonismo. La Sociedad Teosófica de nuestros días fue fundada en 1875. Sus tres objetivos declarados son:

1.    Formar un núcleo de fraternidad universal de la humanidad sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color.

2.    Fomentar el estudio comparado de la religión, la filosofía y la ciencia.


3.   Investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza y los poderes latentes en la humanidad.

La Sociedad ofrece en consideración una serie de ideas surgidas del estudio y la experiencia conseguidos a través de la exploración de esos objetivos durante los últimos 140 años. Algunas de estas ideas proceden de los fundadores de la actual Sociedad Teosófica, mientras que otras se basan en el estudio de los Textos Sagrados del mundo, desde el punto de vista de la ciencia moderna y de la filosofía. La Sociedad Teosófica no les pide a sus miembros que acepten todas las enseñanzas teosóficas; de hecho ninguna de ellas. El lema de la Sociedad es “No hay religión más elevada que la Verdad”. El término “religión” de ese lema se refiere no sólo a las iglesias, sino a cualquier sistema de creencias o ideas - incluyendo los propios enunciados de la Sociedad sobre la Teosofía.

La mayor parte de los miembros Teósofos están de acuerdo generalmente con las ideas básicas y los ideales de la Teosofía, pero son libres de rechazar  cualquiera de ellos e interpretarlos según su propia visión del mundo. Sin embargo, la Sociedad realmente ofrece un concepto de la vida que es notable por su amplitud, su coherencia y su intemporalidad, una formulación contemporánea de la antigua Sabiduría Tradición que es la base para una vida satisfactoria y productiva y que  permite a sus seguidores descubrir su propia naturaleza interior y contribuir al bienestar del mundo.

Aunque esta Sabiduría se haya ofrecido en todas las épocas bajo nombres distintos y en muchas lenguas, su esencia es fundamentalmente la misma, por más que varíen sus aspectos externos y su manera de  presentarla. Sobre todo señala la realidad de una unidad y fraternidad subyacentes y la necesidad imperativa de ponerla en práctica; pero también arroja luz sobre lo inexplicado de nuestro entorno y contribuye al desarrollo de nuestros poderes latentes; es la armonía interna entre religión, filosofía, arte y ciencia.

La Filosofía de la Sociedad Teosófica

La Sociedad no sólo promueve una unidad subyacente de la vida sino que también fomenta el entendimiento religioso y racial, fomentando el estudio de la religión, la filosofía y la ciencia, y la investigación de los aspectos espirituales de la vida. La Sociedad defiende una libertad total de creencias y de búsqueda individual, promoviendo una disposición para examinar cada concepto y creencia desde una mente abierta y respetuosa con la visión de los demás.

En el movimiento Teosófico moderno se ha utilizado la palabra 'Teosofía' con distintos significados:

1.    Se la utiliza con frecuencia para describir el conjunto de enseñanzas que nos dio Helena Petrovna Blavatsky (HPB) y otros escritores Teosóficos. A este bagaje de conocimientos con frecuencia se le llama "Teosofía moderna" (con T mayúscula).

2.    También se utiliza para hablar de la Sabiduría Antigua universal que es la base de todas las religiones, y que se puede encontrar en su esencia cuando éstas se despojan de añadiduras, omisiones y supersticiones. A eso suele llamársele teosofía “antigua” o “eterna”.

Estos dos usos se refieren a un conjunto de enseñanzas transmitidas por distintos sabios, en distintas partes del mundo y en distintas épocas.

Es importante tener en cuenta que el estudio intelectual y la práctica diaria de la Teosofía no son más que un medio de alcanzar la verdadera teosofía o iluminación interior. Según nos vamos haciendo más conscientes de ello, abrimos la puerta a un destello de percepción que proviene de aquella parte nuestra que es Divina. El proceso de irse haciendo cada vez más receptivo a esas percepciones es lo que llamamos sendero o viaje espiritual.

Algunas ideas teosóficas

La Teosofía moderna postula que el campo de  la existencia implica mucho más que este mundo material y los sucesos de la realidad que percibimos a través de nuestros sentidos. De hecho, la falta de conocimiento o la ignorancia de los aspectos más elevados de la realidad nos hacen ver las cosas desde un punto de vista incorrecto, que es la causa primordial del sufrimiento. Podemos aumentar nuestro conocimiento sobre la Verdad, tanto en el universo como en el ser humano, por medio de una práctica espiritual holística que incluya el estudio, la meditación y el servicio.

La Sociedad Teosófica no pide que sus miembros se adhieran a las ideas básicas que la literatura Teosófica ofrece o a ninguna idea en particular. Sólo se espera que los miembros estén de acuerdo con los Tres Objetivos de nuestra organización. Presentamos aquí algunas ideas básicas de la Teosofía:

•    La realidad última es un todo unificado - absoluto, impersonal, incognoscible e indescriptible.

•    El universo en el que vivimos es múltiple y variado, en constante cambio, relativo (lo que significa que cada parte tiene su sentido y valor sólo en relación a otras), e ilusorio o ‘mayávico’ (es decir, que su realidad es distinta a su aspecto).

•    La realidad última es la fuente de toda  conciencia, materia y energía, que son sus tres aspectos mutuamente necesarios en el universo manifiesto y que están presentes en cada ser y en cada partícula. No existe la materia muerta o inconsciente.

•    El universo y todo lo que contiene son emanaciones o expresiones de la realidad última, no son creaciones que un creador personal haya hecho surgir de la nada.

•    El universo es eterno, pero con innumerables mundos que se manifiestan periódicamente en él.

•    El universo físico del que somos normalmente conscientes es sólo un aspecto del universo total, que consiste en múltiples planos, campos o dimensiones del ser – aspectos que coexisten, que se penetran entre sí y se relacionan con el todo. De los siete planos de nuestro sistema solar, los seres humanos funcionan principalmente en los tres inferiores: físico, emocional y mental.

•    El universo y todo lo que contiene está ordenado y sigue unos patrones de ciclos regulares, en los que se incluyen fases alternas de actividad y reposo, gobernados por un principio universal de causa y efecto o karma. En la vida humana, este principio de los ciclos se expresa, entre otras formas, por sucesivos renacimientos o lo que llamamos reencarnación.

•    La evolución, que es el resultado de una guía interna e inteligente, expresada a través del esfuerzo personal, es buena, tiene un objetivo y sigue un plan.

•    Nuestras formas materiales evolucionan, pero también evoluciona nuestro conocimiento consciente del universo y nuestra conciencia espiritual de nuestra unidad básica con toda la vida.

•    Somos seres compuestos; tenemos varios principios independientemente desarrollados o facultades cuyo desarrollo es uno de los objetivos de la evolución. Tanto en el universo como en nosotros, existen siete de esos principios.

•    Somos seres triples: (1) una personalidad temporal, de una sola vida, (2) una individualidad perdurable, que evoluciona y que reencarna, y (3) una chispa o emanación directa de la realidad última. La integración de estos tres aspectos es la fuerza que impulsa nuestra evolución.

•    El proceso de la evolución, que comienza por el impulso inconsciente, tiene que convertirse al final en un proceso consciente dirigido por el libre albedrío y la conciencia cada vez más grande de uno mismo en las entidades que evolucionan. La participación consciente del ser humano en el cambio evolutivo está simbolizada por el hecho de hollar  un sendero.

•    La clave para el progreso de la evolución humana es la dedicación del individuo al servicio a los demás, es decir, el altruismo - la conciencia de la unidad fraternal y el olvido de la separación personal.

•    El dolor, la crueldad y la frustración que experimentamos en la vida son el resultado de  la ignorancia, de las acciones desequilibradas, de las dislocaciones relativas o del cambio; no son males que existan por su cuenta.

•    Es posible, como resultado del esfuerzo individual en esta vida, que los seres humanos, lleguen, ya sea por conocimiento intuitivo o por experiencia mística, a una plena conciencia de su no-separación de la realidad última.

•    Las correspondencias, las analogías, las conexiones significativas y las repeticiones según patrones existen en el universo. Usando esas correspondencias, podemos utilizar lo que ya conocemos para descubrir lo que desconocemos.

•    Detrás de las formas exotéricas públicas de todas las religiones y filosofías religiosas existe una enseñanza esotérica o interna que contiene los mismos conceptos que hemos mencionado.

En “La Clave de la Teosofía”, Sección 4, la Relación de la ST con la Teosofía, HPB escribió:

“La teosofía es el océano sin fin de la verdad, el amor y la sabiduría universales que refleja su  resplandor sobre la tierra... La Sociedad Teosófica se formó para mostrar a la humanidad que eso existe.”

Por supuesto, ese “océano sin fin” no es propiedad exclusiva de la Sociedad Teosófica; existe en todas partes y siempre ha estado disponible para las mentes intrépidas y buscadoras. Pero algunos conceptos centrales de esa verdad universal han sido formulados de forma más expresa en la literatura teosófica, y la Teosofía expone su totalidad de manera coherente, lo cual tiene una importancia especial en nuestra época.

Según Blavatsky, el estudio de los grandes principios universales de la Teosofía requiere un tipo especial de esfuerzo mental que implica “la apertura de nuevos caminos cerebrales”. No nos es siempre fácil, con la mente condicionada que tenemos, aceptar una tarea tan rigurosa, pero en cuanto vencemos nuestra renuencia y apatía, puede resultarnos la aventura más emocionante de toda la vida.

[Este artículo apareció en la edición de diciembre de 2015 de TheoSophia, la revista oficial de la ST en Nueva Zelanda.]
    
Link to English version:
http://www.theosophyforward.com/articles/theosophy/1687-theosophy-in-the-world-today

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