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Nuestras responsabilidades con los animales

Andrew Rooke – Australia

Dogs in water

Cuando los indios de las llanuras americanas partieron a cazar bisontes hace más de 200 años, primero dijeron una oración de disculpa a sus "hermanos menores", los animales que estaban a punto de matar sólo para alimentar a sus familias. En el pasado, tales actitudes de humildad e identidad con el Reino de la vida que está debajo de nosotros los humanos han sido poco evidentes en nuestra sociedad "civilizada". A menudo predicamos la paz y la hermandad desde el púlpito, pero ¿cuántas veces nos detenemos a pensar que la Fraternidad Universal incluye todos los Reinos de la Naturaleza y no sólo a nuestros semejantes?

Nuestros Maestros teosóficos han dejado claro que el hombre está íntimamente relacionado con el Reino Animal. La diferencia esencial entre el hombre y los animales es que el hombre ha desarrollado en cierta medida más su potencial interior y, por tanto, su autoconciencia, que los animales. A diferencia de los animales, el hombre ha comenzado a desarrollar conscientemente su Divina capacidad mental que le permite elegir entre el bien y el mal y así realizar, hasta cierto punto, sus responsabilidades y obligaciones para con toda la Vida.

Una Verdad Oculta de esta obligación ética es que el Reino Animal está profundamente arraigado en la vida mental de la Humanidad. La Sabiduría Antigua nos dice que la constitución interna de los animales se construye principalmente a partir de los 'Átomos de Vida' * (ver definición de 'Átomos de Vida' más abajo) desechados por los hombres. Esto significa que la falta de armonía en el Reino Humano eventualmente se refleja en los Reinos inferiores al hombre, como sabe cualquiera que tenga mascotas que parezcan sentir lo que estamos pensando antes de que nosotros mismos lo sepamos. En consecuencia, el hombre es, en general, espiritual y moralmente responsable del sufrimiento en el Reino Animal, además de las privaciones físicas que infligimos a los Reinos inferiores. La Teosofía deja claro que ésta es una deuda kármica que tendrá que pagar el hombre, no los animales.

En los últimos 150 años hay pruebas de una nueva Conciencia de nuestra responsabilidad hacia nuestros "hermanos menores", los animales. Un sentido de Compasión y Empatía con los animales y el medio ambiente ha generado un gran número de organizaciones que defienden una variedad de causas para aliviar el sufrimiento animal, desde el vegetarianismo hasta la conservación de especies en peligro de extinción y la antivivisección. Más que en cualquier otro momento de la historia humana conocida, existe una Conciencia global de nuestros deberes y responsabilidades para con los Reinos menores de la vida y el Planeta mismo.

Michiel en koe

Michiel Haas, colaborador y amigo de Theosophy Forward, con una hermana menor

La Teosofía celebra la Unidad de la Vida. Por lo tanto, siempre es un momento adecuado para que consideremos la enseñanza de la Sabiduría Antigua de que el Universo es un ser vivo compuesto de Conciencia en muchos niveles, todos interconectados e interdependientes. En nuestros corazones, aprovechemos la oportunidad de cada día para reflexionar sobre el verdadero significado de la Fraternidad Universal extendida a todos los Reinos de la vida y no sólo a nosotros los humanos.

* Átomos de vida:

En la literatura teosófica, el Poder Vital que anima cada partícula física primaria o última, es en sí mismo una expresión vital casi consciente de la Mónada Espiritual o Centro de Conciencia más elevado. Un Átomo de Vida no es el átomo físico de la Ciencia, que no es más que el vehículo o vestidura de aquella, compuesto únicamente de materia física o físico-astral. Durante la vida del hombre, aquellos que están íntimamente conectados con un individuo están en un estado de constante flujo y reflujo, entrando y saliendo a ritmos incesantes del cuerpo de su dueño u anfitrión; pero después de que la Vida haya abandonado el factor controlador dominante de los planos inferiores, cada grupo de Átomos de Vida procede a peregrinar a través de sus respectivos hábitats naturales. Así, cuando el Cuerpo Físico muere, los Átomos de Vida del cuerpo van al suelo, a las plantas o al cuerpo de las bestias o de los hombres, a través de los alimentos o por ósmosis, o de las criaturas que respiran a través del aire inspirado o espirado. — son atraídos hacia los cuerpos por simpatía magnética. Esta transmigración de los Átomos de Vida es el origen de las teorías de la transmigración del Alma Humana en bestias después de la muerte.

Resumido del Glosario Teosófico Enciclopédico.

       La entrada completa está AQUÍ

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Este artículo también apareció en la edición de junio de 2024 de la revista Theosophy Downunder (TS-Pasadena).

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