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Nuestra Unidad – Serie

Vicente Hao Chin Hijo – Filipinas

Sobre la Unidad Teosófica

La cuestión de la unidad Teosófica es compleja. Primero hemos de aclarar el tipo de unidad de la que hablamos.

Si se trata de la unidad organizativa - es decir la de combinar todas las organizaciones Teosóficas en una sola - entonces parece algo improbable, al menos en un futuro previsible. El terreno todavía no está bien asentado.

Si se trata de la unidad cooperativa entre las diferentes organizaciones Teosóficas para llevar adelante la misión del movimiento Teosófico, entonces eso sí que es algo definitivamente posible además de deseable.

Seguidamente expondremos algunas ideas sobre tal esfuerzo:

1.    En primer lugar, tenemos que declarar lo obvio: los principios subyacentes de esta cooperación deberían ser los objetivos del movimiento Teosófico tal como fueron propuestos por los fundadores, incluidos  los Mahatmas en sus cartas. Los elementos necesarios de estos objetivos no son demasiado difíciles de definir, aunque haya algunas zonas grises. Los tres objetivos de la ST, la vida espiritual, la construcción del carácter, la filantropía Teosófica y  la popularización de la teosofía (ejemplo de una zona gris) son ejemplos de base para esta visión y trabajo unificados.

2.    Debido a la existencia de zonas grises, esta unidad cooperativa tiene que acentuar las facetas positivas o unificadoras en lo que se refiere a la popularización de la Teosofía, en vez de buscar las fricciones de los puntos de desacuerdo. Las Conferencias Teosóficas Internacionales son ejemplos de estos esfuerzos en los que reforzamos las áreas de unidad, en lugar de discutir sobre las diferencias.

3.    Pero las áreas básicas del desacuerdo no pueden evitarse, y no podemos permanecer ciegos ante ellas como si no existieran porque seguirán apareciendo cuando nos esforcemos por popularizar la Teosofía. ¿Cómo podríamos arreglarlo?

El mundo Teosófico está firmemente basado en la libertad genuina de pensamiento, investigación y creencia. Pero al mismo tiempo, es mejor que nos aproximemos a un consenso sobre qué es lo que llamamos Teosofía y que queremos popularizar. (Hablo aquí de la teosofía para el público en general.)

Para conseguir esto sería conveniente tener un foro inter - teosófico amistoso entre teósofos serios que estudien y hablen de las incongruencias percibidas en la teosofía básica o popular y vean de qué modo podemos desarrollar un cuerpo integrado de enseñanzas. Tengo que insistir en la palabra "amistoso" o fraternal porque cualquier actitud poco amistosa o agresiva haría descarrilar estos esfuerzos para llegar a un consenso general respecto a qué es la teosofía que deseamos popularizar. No tiene por qué ser un foro inter -organizativo oficial. Un grupo de teósofos conocidos y respetados procedentes de distintas sociedades sería suficiente para llevar a otros teósofos hasta un consenso razonable. Lo podría iniciar, por ejemplo,  Theosophy Forward o la Conferencia Teosófica Internacional. Puede que el esfuerzo fracase, pero vale la pena intentarlo.

Un grupo así llegaría inevitablemente a ciertos principios que servirían de guía para una investigación conjunta, base de un amplio consenso. Por ejemplo, reconocerían  probablemente que las conclusiones científicas  razonablemente concluyentes deberían tenerse en cuenta en caso de conflicto con cualquier enseñanza Teosófica, tales como la de que no hay canales ni bosques en la superficie física de Marte.

Para ciertos campos polémicos sería necesario hacer una investigación y exploración conjuntas más profundas. Por ejemplo, ¿es el cuerpo astral el kama rupa o el linga sarira? Se puede hacer una investigación verdadera y casi científica sobre este tema dada la extensa información actualmente disponible sobre las experiencias fuera del cuerpo, las experiencias próximas a la muerte, etc.

Probablemente queden algunas partes difíciles de abordar, como, por ejemplo, la definición de  mónada (¿es la mónada del atma-buddhi o del anupadaka?) principalmente porque estas partes se basan en afirmaciones de otras personas en vez de basarse en la experiencia. Parte del problema consiste en la utilización de los mismos términos para cosas diferentes (mónada, cuerpo astral, logos, etc.). Habría estado bien que los escritores posteriores hubieran usado un término distinto cuando introducían una nueva idea o concepto. Aunque son aguas pasadas, todavía es posible revisar la nomenclatura confusa y crear adjetivos específicos para distinguir un término de otro (sobre todo cuando los teósofos no se ponen de acuerdo en las enseñanzas), presentando un conjunto menos confuso de enseñanzas al público.

4.    Un punto de fuertes controversias es el de las personalidades históricas, especialmente de C.W. Leadbeater y W.Q. Judge:

En la medida de lo posible, hemos de mirar hacia adelante y no hacia atrás. Muchas cuestiones del pasado probablemente ya no puedan resolverse ahora, cuando hace tanto tiempo que los protagonistas y los testigos murieron. El esfuerzo de algunos miembros de la ULT para volver a abrir el caso Judge como si hubiera que hacer un nuevo juicio seguramente acabará fracasando, y  tal vez el  más perjudicado por este intento de reabrirlo será el mismo Judge. Actualmente, el mundo teosófico entero ha profesado un gran respeto por Judge y volver a airear toda la controversia va a dañarle más que beneficiarle. Incluso un fiel escritor pro-Judge, como Ernest Pelletier ha concluido que las acusaciones “no podrían ni demostrarse ni refutarse” (El Caso Judge, p. xiv).

Debemos concentrarnos en la validez de las enseñanzas Teosóficas de estos personajes históricos, más que en las cuestiones morales respecto a su persona. No se trata de permanecer ciegos ante estas cuestiones morales – porque tienen su importancia - pero cien años de discusiones aparentemente interminables deberían ser suficientes como para convencernos de que somos incapaces de llegar a un consenso en estos temas. Se ha desperdiciado mucho talento, tiempo y recursos en el reciclaje infructuoso de temas que no hacen sino dividirnos más. Cuanto más lejos nos hallamos de la época de estas personalidades históricas, menos estamos en posición de juzgar cuestiones morales personales. Hemos de ir adelante. La teosofía es infinitamente más importante que cualquier personalidad, incluyendo la de Blavatsky y los Mahatmas. No debemos quedarnos atascados en cuestiones sobre personalidades que trataron de ser vehículos para reintroducir la sabiduría eterna. Las imperfecciones de sus defensores son secundarias. Nuestro interés principal está enfocado en la Sabiduría y en su potencial para conseguir una transformación humana y social. Procuremos que esto sea la base de la unidad Teosófica.

La unidad en el trabajo y la misión teosóficas es posible y deseable. Juntos, seremos mucho más eficaces en el esfuerzo de popularizar la teosofía y convertirla en una filosofía de vida práctica para todos.

Link to English version:

http://www.theosophyforward.com/index.php/theosophy/820-our-unity-series.html