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El coronel Olcott homenajeado en Nueva Jersey

[El 10 de septiembre de 2011, se inauguró  una estatua conmemorativa de Henry Steel Olcott en un templo budista de Sri Lanka cerca de Princeton, Nueva Jersey. La estatua es una copia de otra que hay en Colombo, Sri Lanka, donde Olcott es un héroe nacional por el trabajo que hizo para crear escuelas budistas y conseguir el respeto de los británicos a las libertades civiles y religiosas de los habitantes de Sri Lanka. Lo que sigue es un resumen de los comentarios que hizo, en el evento, el Vicepresidente de la Sociedad Teosófica de América, Edward Abdill.]

Junto con la Señora Helena Petrovna Blavatsky, Henry Steel Olcott fundó la Sociedad Teosófica, que ahora tiene ramas por todo el mundo. La Sociedad se dedica a la hermandad universal y a fomentar un estudio comparativo de la religión, la filosofía, y la ciencia. Olcott era un apasionado de esos objetivos y trabajó infatigablemente para que se tradujeran y publicaran textos asiáticos en inglés. Sobre todo se interesó por los textos hindúes, budistas, y de Zoroastro. Fundó una biblioteca en nuestra sede central internacional de Chennai, India. Esa biblioteca todavía la usan hoy para la investigación los eruditos asiáticos.

El coronel Olcott fundó el Colegio Ananda, en Sri Lanka, a finales del siglo XIX. Uno de mis consejeros en la Sociedad Teosófica, Fritz Kunz, fue director de aquel colegio entre 1914 y 1917. Fritz había estado viajando en Asia con C. W. Leadbeater, un teósofo prominente, y cuando llegaron a Colombo, el Coronel Olcott los saludó en la estación de tren.

Además de ser el Presidente-fundador de la Sociedad Teosófica, Olcott fue abogado y periodista. También le interesaba profundamente la agricultura y escribió un libro sobre el sorgo que todavía utilizan hoy en día en algunas universidades.

En los Estados Unidos, la integridad del Coronel era conocida entre sus coetáneos. De hecho, cuando mataron al presidente Lincoln, designaron a Olcott y a otros dos hombres  para investigar el asesinato.

Olcott luchó contra la esclavitud y a favor de los derechos de las mujeres. También abogó por la incineración, algo que nunca se había hecho públicamente en América. Cuando Olcott ofició el primer funeral con incineración en Nueva York, los titulares de los periódicos hablaron del primer funeral "pagano". Tuvieron que llamar a la policía para mantener el orden.

Además de su extenso trabajo por el budismo, que incluye la autoría de un catecismo budista, publicado por primera vez en 1881  y ahora traducido a más de veinte lenguas, fue un sanador asombroso. La biografía de Stephen Prothero titulada “El budista Blanco: La Odisea asiática de Henry Steel Olcott”, cuenta la capacidad notable que tenía el Coronel:

“La primera curación que hizo Olcott en Asia ocurrió el 29 de agosto de 1882. Cuando un hombre que decía estar totalmente paralizado en un brazo y parcialmente incapacitado en una pierna se acercó a él después de una conferencia, Olcott recordó sus experimentos juveniles con el mesmerismo e hizo unos pases superficiales sobre el brazo del hombre. Al día siguiente el hombre volvió diciendo que su salud había mejorado y Olcott comenzó a tratarle sistemáticamente. Pronto el hombre pudo, según palabras de Olcott,  rodearse la cabeza con el brazo enfermo, abrir y cerrar la mano... saltar con los dos pies, saltar sólo con el que estaba paralizado, levantar a la misma altura las dos piernas y correr libremente.’ Igualmente importante,  fue también capaz de firmar una declaración pública como testimonio de su recuperación milagrosa.”

Las noticias de la curación se extendieron como el fuego. Al poco tiempo, Olcott trataba a cientos de personas cada día, hasta que llegó a agotarse y sus maestros le pidieron que lo dejara.

Los extraordinarios maestros de Olcott, llamados Mahatmas o adeptos, le tenían en mucha consideración. Decían que iría a cualquier parte, dormiría en cualquier cama, comería cualquier cosa o no comería, todo por la causa. Uno de sus maestros escribió: “Podemos confiar en él bajo cualquier circunstancia, y su compromiso de servirnos fielmente es eterno”.

Link to English version:
http://www.theosophyforward.com/colonel-olcott-honored-in-new-jersey.html

 


Mary y Edward Abdill con la estatua de Henry Steel Olcott en New Jersey.